
La chimenea es el conducto, canal o grieta de la corteza terrestre por donde
asciende el material magmático hasta el cráter. Durante el violento
ascenso de estas materias se arrancan rocas de las paredes de la chimenea, que
son incorporadas a la corriente ascendente y expulsadas al exterior junto como
los demás productos ígneos.
El cráter es el orificio de salida por donde el volcán arroja al exterior los materiales magmáticos durante una erupción (lavas, gases, vapores, cenizas, etc). Suele presentar la forma de un embudo o cono invertido.
El cono volcánico es una construcción en forma de cono truncado, levantado alrededor del punto de emisión de un volcán. Se forma por aglomeración alrededor de la abertura, de lavas y parte de fragmentos de los materiales magmáticos que son arrojados al exterior a través del cráter. Por la intensidad de las erupciones el cono puede alcanzar grandes proporciones. Habitualmente, debido a explosiones eruptivas, se producen fracturas en el cono volcánico dando lugar a nuevos cráteres, que se abren en los flancos y comunican con la chimenea principal mediante otras chimeneas secundarias; a estos cráteres también se les denomina parásitos, adventicios o secundarios.
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| El cono volcánico se forma por aglomeración alrededor de la abertura, de lavas y parte de fragmentos de los materiales magmáticos que son arrojados al exterior a través del cráter. En la foto, cono del volcán Vesubio. |
La cámara magmática es la zona de donde procede la roca fundida o magma, que forma la lava; la chimenea es el canal o conducto por donde asciende la lava; el cráter es la zona por donde los materiales son arrojados al exterior durante la erupción; el cono volcánico está formado por la aglomeración de lavas y productos fragmentados. Con frecuencia, fracturas del cono volcánico o explosiones eruptivas, dan lugar a cráteres adventicios que se abren en los flancos o en su base y cuyas chimeneas secundarias comunican con la principal.