Los materiales que arrojan los volcanes durante las erupciones
pueden ser de tres clases:
Los productos líquidos reciben
el nombre general de lavas y no son otra
cosa que magmas que salen por el cráter y se deslizan por la superficie
circundante. Las que son muy fluidas, como las basálticas, al desbordar
por el cráter o las fisuras del cono volcánico, se deslizan
con facilidad por las vertientes formando a veces verdaderas cascadas
(Mauna-Loa) y por la superficie del suelo formando coladas. La superficie
de la corriente de lava en contacto con el aire se enfría con rapidez
y con frecuencia forma una costra que aisla el interior, donde la lava
puede permanecer fluida mucho tiempo y continuar deslizándose.
Al adaptarse la superficie de la lava a esta corriente, forma estrías
y ondulaciones o retorcimientos parecidos a una cuerda, de ahí
el nombre de lavas cordadas, que los nativos de Hawai llaman Pahoehoe.
Cuando el enfriamiento de grandes masas de lava basáltica se desarrollan
en regiones subaéreas, se produce una retracción o contracción
térmica, que produce una disyunción columnar en prismas,
formando columnatas basálticas, tan características como
la Calzada de los Gigantes en Irlanda, Castelfullit de la Roca en Gerona,
el Cabo de Gata (Almería), Tenerife, etc. Los materiales sólidos, también llamados piroclastos (piros: fuego; clastos: fragmentos), son de proyección. Atendiendo a su tamaño se dividen en: a) bloques y bombas, de tamaño comprendido entre varios centímetros a metros. Si las lavas son muy viscosas al producirse la explosión son lanzadas al aire y su parte externa cristaliza rápidamente permaneciendo su interior fluido, por lo que al caer al suelo se agrietan como corteza de pan, llamándose panes volcánicos. Si las lavas son menos viscosas las bombas adquieren formas de huso al ir girando en su trayectoria. b) lapilli y gredas, de tamaño entre el de un guisante y una nuez, y c) cenizas o polvo volcánico, partículas de menos de 4 mm que debido a su tamaño pueden ser transportadas por el viento a grandes distancias. Cuando en las lavas viscosas se liberan los componentes volátiles, ocasionan una expansión que forma cavidades no comunicadas entre sí, dando el aspecto característico de las pumitas o piedra pómez. La consolidación de estos piroclastos forman las tobas volcánicas y aglomerados.
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