La lava no sale siempre al exterior de la misma forma. A veces lo hace
de forma violenta, con grandes explosiones y enormes masas de gases,
humo, cenizas y rocas incandescentes que se pueden proyectar a varios
kilómetros de altura. Otras veces se derrama con suavidad, como
cuando hierve la leche en el cazo y no apagamos el fuego a tiempo.
Se han clasificado los volcanes en cuatro
grandes grupos o tipos: hawaiano, estromboliano, vulcaniano y peleano,
aunque los hay que no encajan exactamente en ninguno de ellos.
Los cuatro tipos comunes
Dependiendo de la temperatura de los magmas, de la cantidad de productos
volátiles que acompañan a las lavas y de su fluidez o
viscosidad, los tipos de erupciones pueden ser:
Hawaiano
De lavas muy fluidas y sin desprendimientos
gaseosos explosivos. La lava se desborda cuando rebasa el cráter
y se desliza con facilidad, formando verdaderas corrientes a grandes
distancias.
Estromboliano
La lava es fluida, con desprendimientos gaseosos
abundantes y violentos. Debido a que los gases pueden desprenderse con
facilidad, no se producen pulverizaciones o cenizas. Cuando la lava
rebosa por los bordes del cráter, desciende por sus laderas y
barrancos, pero no alcanza tanta extensión como en las erupciones
de tipo hawaiano.
Vulcaniano
Tipo de volcán se desprende grandes
cantidades de gases de un magma poco fluido que se consolida con rapidez.
Las explosiones son muy fuertes y pulverizan la lava, produciendo gran
cantidad de cenizas que son lanzadas al aire acompañadas de otros
materiales. Cuando la lava sale al exterior se consolida rápidamente,
pero los gases que se desprenden rompen y resquebrajan su superficie,
que por ello resulta áspera e irregular.
Peleano
Entre los volcanes de las Antillas es célebre
el de la Montaña Pelada de la isla Martinica por su erupción
de 1902, que ocasionó la destrucción de su capital, San
Pedro. Su lava es extremadamente viscosa y se consolida con gran rapidez,
llegando a tapar por completo el cráter. La enorme presión
de los gases, que no encuentran salida, levanta este tapón que
se eleva formando una gran aguja.
Erupciones especiales
No todas las erupciones volcánicas encajan en uno de los cuatro
tipos comunes. Algunas merecen especial atención.
La explosión volcánica más
formidable de las conocidas hasta la fecha fue la del volcán
Krakatoa. Originó una tremenda explosión y enormes maremotos.
Se cree que este tipo de erupciones son debidas a la entrada en contacto
de la lava ascendente con el agua o con rocas mojadas, por ello se denominan
erupciones freáticas.
Por otra parte, en los fondos oceánicos
se producen erupciones volcánicas cuyas lavas, si llegan a la
superficie, pueden formar islas volcánicas. Éstas suelen
ser de corta duración en la mayoría de los casos, debido
al equilibrio isostático de las lavas al enfriarse y por la erosión
marina. Algunas islas actuales como las Cícladas (Grecia), tienen
este origen.
Hay volcanes que ocasionan gran número
de víctimas, debido a que sus cráteres están ocupados
por lagos o cubiertos de nieve. Al recobrar su actividad, el agua mezclada
con cenizas y otros restos, es lanzada formando torrentes y avalanchas
de barro, que destruyen, todo lo que encuentran a su paso. Un ejemplo
actual fue la erupción del Nevado de Ruiz (Colombia) en 1985.
La cumbre estaba recubierta por un casquete de hielo y, al ascender
la lava, se recalentaron las capas, formando unas coladas de barro que
invadieron el valle del río Lagunilla y sepultaron la ciudad
de Armero.
Por último, las erupciones fisurales
son las que se originan a lo largo de una dislocación de la corteza
terrestre, que puede tener varios kilómetros. Las lavas que fluyen
a lo largo de la rotura son fluidas y recorren grandes extensiones formando
amplias mesetas o traps, con un kilómetro o más de espesor
y miles de kilómetros cuadrados de superficie. Ejemplos de vulcanismo
fisural es la meseta del Deccan (India).
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