Lo maravilloso de aprender algo, es que nadie puede arrebatárnoslo. (B.B. King)

Aprender sin reflexionar es malgastar la energía. (Confucio)

Yo no enseño a mis alumnos, solo les proporciono las condiciones en las que puedan aprender. (A. Einstein)

Eso es el aprendizaje. Entender de repente algo que siempre has entendido, pero de una manera nueva. (D. Lessing)

La actividad más importante que un ser humano puede lograr es aprender para entender, porque entender es ser libre. (B. Spinoza)

La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo. (N. Mandela)

El propósito general de la educación es convertir espejos en ventanas (S. J. Harris)

Si un niño no puede aprender de la forma en que enseñamos, quizás deberíamos enseñar como él aprende (I. Estrada)

El aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información (A. Einstein)

La mayor señal del éxito de un profesor es poder decir: 'Ahora los niños trabajan como si yo no existiera. (M. Montessori)

El principio de la educación es predicar con el ejemplo. (A. Turgot)

Donde hay educación no hay distinción de clases. (Confucio)

¡Estudia! No para saber una cosa más, sino para saberla mejor. (Séneca)

Es imposible educar niños al por mayor; la escuela no puede ser el sustitutivo de la educación individual. (A. Carrel)

La buena didáctica es aquella que deja que el pensamiento del otro no se interrumpa… (E. Tierno Galván)

Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender. (A. Graf)

Los niños son educados por lo que hace el adulto y no por lo que dice. (C. G. Jung)

Un profesor trabaja para la eternidad: nadie puede decir dónde acaba su influencia. (H. Adams)

La mejor enseñanza es la que utiliza la menor cantidad de palabras necesarias para la tarea. (M. Montessori)

Profesor: que te ilusione hacer comprender a los alumnos, en poco tiempo, lo que a ti te ha costado horas de estudio llegar a ver claro. (S. Josemaría)

Dña. Isabel Muñoz Cobo, Profesora del Instituto Desarrollo y Persona, ha impartido una Programa afectivo-sexual para las alumnas de 6º de Primaria, 2º y 3º de ESO y 1º de Bachillerato. Posteriormente, tuvo una sesión con los padres de las mismas.

Entrevistamos a Dña. Isabel Muñoz Cobo, para conocer el contenido de este programa.

– ¿Cuál es el objetivo a conseguir con cada uno de los cursos a los que has impartido este programa?

El objetivo a conseguir es distinto en cada curso porque tienen edades y momentos evolutivos muy diferentes. Tratamos de responder partiendo de las demandas que ellas tienen y según el momento que están viviendo. Por ejemplo, en 6º de Primaria están empezando con los cambios de la pubertad y, partiendo de ellos, y de la necesidad de amigos, que cada vez empieza a aflorar con más fuerza, se les hace ver el valor tan grande que tiene su cuerpo, el valor del cambio, de que su cuerpo crezca y de que adquiera la capacidad procreadora. Este es, en definitiva, el principal cambio que tienen, ver cómo el cuerpo y la sexualidad está llamada a ser expresión de amor y a transmitir la vida, y todo el valor de una buena amistad.

En 2º de ESO es muy similar, pero damos un paso más. Empiezan con la atracción sexual y se les comenta que estos sentimientos son naturales, pero que están en un momento de aprender a ser amigos y no de ir quemando etapas.

En 3º de ESO y 1º de Bachillerato se habla mucho más del valor de los gestos del cuerpo. Qué valor tiene un beso, que puedan entender que no es para divertirse sino para que puedan decirle a alguien lo especial que es… Muchas veces se ven, en las series, en la películas y en el propio ambiente que viven, los besos como un juego, para divertirse, para experimentar.

Se les habla también del valor de un abrazo sexual para que no sea banalizado.

-Cuando tú les comentas todos estos aspectos, con el ambiente tan sexualizado que existe en la actualidad, ¿cómo reaccionan las alumnas? ¿Lo entienden bien?

Se nota mucho lo que se hace casa y lo que están recibiendo del colegio. Hay alumnas que ven el ambiente en otra dirección, en la banalización, pero como en casa les están transmitiendo otra cosa, intuyen que lo que se les está diciendo es valioso y les confirma. Hay otras que, a lo mejor, lo han escuchado menos o que han normalizado la sexualidad como una mera diversión y entonces reaccionan a la defensiva o intentan rebatir… Pero lo hacen para saber tener argumentos y buscan esto.

-Con la experiencia que tú tienes, ¿qué lagunas ves en estos temas, en relación a la formación de las alumnas?

La principal laguna es que se ha “normalizado” una sola forma de ver estos temas, que es reducirlo a la diversión y al puro placer. El placer es un regalo que se nos hace con el cuerpo, pero, cuando se reduce al puro placer, se hace un reduccionismo enorme. Para mí es el principal problema. Que cueste abrir la mente para escuchar un planteamiento  que a lo mejor no es al que están habituados.

-¿Cómo responden las alumnas a estas sesiones que les estás impartiendo?

Responden con mucho interés. Es un tema que les involucra, que está en el ambiente. Va con la naturaleza llegar a cierta edad y sentir que alguien te gusta, sentir que te interesa, las amistades, quieren sentirse aceptados… Tienen un deseo de vivir bien las cosas.

Cuando son más pequeñas están muy receptivas, son como esponjas, y cuando son mayores razonan mucho más y reaccionan con más capacidad de profundizar. Ellas mismas se dan cuenta de que no es igual cómo viven estos temas.

Cuando están más en medio, en 2º, 3º y 4º de la ESO, a veces están más a la defensiva porque se dejan guiar más por ideas que por la experiencia. Cuando son de cursos superiores, ellas mismas se dan cuenta de que hay cosas que tú les estás diciendo que han comprobado que son verdad, que no es una idea que tu le estás diciendo, que eso es así.

-¿Cuál ha sido el contenido de la sesión que has impartido a los padres y cuál ha sido el objetivo?

Tenía varios objetivos. En primer lugar contar con los padres como primeros educadores. Un tema tan importante, también tan sensible y tan especial como es la sexualidad. Tener una formación con las alumnas sin que los padres sepan de qué va esa formación es no respetar la función principal de la familia. Es contar con ellos, exponerles los contenidos y dar ciertas pautas.

Nosotros llevamos todo un trabajo de investigación permanente en “Desarrollo y Persona”, vinculados con la Universidad Francisco de Vitoria, y hay una experiencia de ir a muchos centros educativos. Unos 15.000 alumnos reciben esta formación anualmente en toda España. Con lo cual tenemos una visión de qué es lo que más llega, qué es lo que menos… Y con esto ofrecemos ciertas pautas a los padres que les puedan ayudar a ellos,  porque son ellos los que tienen que trabajarlo en casa.

– Por favor, un ejemplo de una de estas pautas.

El valor de los besos. Les hablamos a los padres de lo mismo que les hablamos a las alumnas, que los besos tienen un valor. Que si su hija tiene un valor enorme, incalculable, y ese valor tiene también que ver con su cuerpo porque el cuerpo soy yo, el cuerpo es parte de mi persona, entonces un beso tiene un valor muy grande porque lo doy yo.

A los padres les preguntamos ¿qué valor tienen los besos de tu hija? Y te dicen que incalculable. Pues una pauta es transmitir este valor. Hablar en casa de lo maravilloso, de la belleza que tiene dar un beso cuando es expresión de que tú, realmente me importas.

Educar desde una mirada positiva. Es decir, no tanto criticando la manera negativa o superficial, sino poniendo el acento en qué maravilloso, cómo merece la pena guardar un beso para cuando tenga un sentido.

-Dime otra pauta.

Recoger todos los cambios del cuerpo en la pubertad. Una pauta en este sentido es transmitir a los hijos que merece la pena crecer. Transmitir a los hijos que están orgullosos de que crezcan, de que realmente están viendo todo lo que están cambiando y se alegran.

Estos cambios hablan de dos cosas: hablan de que irán poco a poco teniendo la capacidad de expresar el amor con el cuerpo y de que luego podrán tener la capacidad de transmitir la vida. Todos los cambios hablan de esto, de que estamos hechos para el amor y para la vida.

-¿Cómo reciben todo esto los padres cuando están en un ambiente en el que se dice todo lo contrario a lo que tú estás explicando?

El corazón está muy bien hecho y cuando un padre intuye que le estás hablando del valor de su hija, del valor del cuerpo de su hija, del valor de que su hija sea tratada con esa dignidad y ese respeto… Eso cae por su propio peso.

-¿Qué es “Desarrollo y Persona”?

El Instituto Desarrollo y Persona es un instituto Universitario que forma parte de la Universidad Francisco de Vitoria, y lleva más de 20 años dedicándose a la educación para el amor. Es educación de la afectividad y de la sexualidad. Es decir, del valor del cuerpo y del valor de los gestos. Somos un equipo de aproximadamente 20 personas. Nació en Valladolid y tenemos equipos de trabajo en toda España.

Desarrollamos cursos tanto para jóvenes, en colegios y en parroquias, como cursos para adultos. Tenemos un curso base para monitores que se llama “Aprendamos a amar”, que dura 30 horas. Ahora estamos desarrollando cursos más extensos, más de 30 horas para profundizar más, y son cursos para expertos.

-¿Qué pautas me darías para decirles a unos padres cómo enseñar a amar a su hija?

En realidad es caer en la cuenta del valor tan grande que tiene su hija y transmitírselo, tanto con el lenguaje verbal, de decírselo explícitamente, como con el lenguaje no verbal. Ir formando la conciencia de valor. Soy valiosa porque soy única e irrepetible, porque soy amada, porque soy querida… Tu cuerpo no es una cosa y por tanto es digno de respeto.

La entrega total del cuerpo responde a la entrega total de la vida.

-¿Qué dificultad encuentran los padres a la hora de hablar con sus hijos de estos temas?

Depende de las familias… Los padres tienen un amor incondicional por sus hijos, con lo cual quieren hacerlo muy bien y a veces por querer hacerlo perfecto, no abordan el tema por miedo. No hace falta dedicarse profesionalmente a hablar de estos temas para hacerlo bien… Hay que distinguir dos cosas. Una cosa es dar una charla. A veces hay que sentarse con un hijo y hablar explícitamente de estos temas; y hay otras veces, que estoy educando porque estoy hablando del tema, aunque el hijo no me conteste y no tengamos un diálogo. Mientras vamos de compras, vemos una película… damos criterios y estás educando. A veces hay padres que no abordan el tema porque quieren encontrar el momento ideal de dar un charla de sábado por la tarde… y algunos hijos entran muy bien, pero otros no.

-¿Cómo responden los padres ante estas sesiones?

Responden muy bien. Manifiestan cómo los medios de comunicación van en una dirección contraria de lo que ellos quieren sembrar en sus hijos y exponen la preocupación de lo que se escucha en la música, el reggaeton, las series… se sienten desbordados porque no saben cómo hacerlo.

Es muy importante que los padres se den cuenta de que no están solos. Que hay muchos padres en los que apoyarse, con los que asociarse. Esto por una parte y, por otra parte, si todos los medios de comunicación van en una dirección contraria, con más razón para que al menos escuchen lo que yo considero valioso y lo escuchen como una propuesta atractiva, como algo que merece la pena.

-¿Qué es lo que no se puede decir nunca a un hijo en estos temas, si hay algo que no se pueda decir…?

Más que no poder decir algo, lo que se debe evitar es un estilo impositivo, tipo “yo tengo la razón”, “esto es así porque lo digo yo”, “tú no tienes ni idea”, “con tu edad no entiendes nada”… Porque, aunque haya una parte de verdad, que es evidente porque los padres tienen mucha más experiencia que los hijos, necesita saber que lo que él está viviendo o está sintiendo no es rechazado, sino que es acogido y escuchado. Es decir, mis padres me llevan a algo más pero no me están tirando por tierra lo que yo vengo a decirle o estoy viviendo, o me está atrayendo, porque entonces se corta totalmente la comunicación.

Si yo te voy a contar algo que para mí es muy importante, aunque esté equivocado, si tú lo que me estás diciendo es que es una tontería, que no te enteras porque tienes 13, 14 o 15 años, lo que consigo es que no me diga nada.

-Para terminar, si tuvieras que dar un consejo a los padres y otro a las alumnas, ¿qué consejo les darías?

A las alumnas les diría que prestaran atención a lo que les dice el corazón, no tanto a lo que sienten, porque el corazón tiene muchos sentimientos, sino a esa parte de la conciencia, a nuestra intimidad más profunda.. Esto es infalible. El corazón quiere ser bien tratado y quiere ser amado, y cuando yo elijo bien, esa parte del corazón más profunda siente una profunda alegría, brota el goce;  y cuando elijo mal, siento tristeza, decepción.

A los padres, lo mismo. Que tengan muy en cuenta dos aliados: el deseo de felicidad y el deseo de que les quieran bien a sus hijas. Que cuenten con estos dos deseos a la hora de hacerlas pensar. Yo creo que se trata de hacerlas pensar, ayudarles a desarrollar criterio. No sólo que saquen como conclusión esto es bueno, esto es malo…, sino esto me lleva a ser feliz y esto otro, no. Esto es una diversión pasajera, pero no me construye.

Que puedan contar con estos dos deseos de sus hijas a la hora de plantearles reflexiones.

Agradecemos a Isabel todo el tiempo que nos ha dedicado para contestar a estas preguntas.